martes 27 de octubre de 2009

Máster


Son la 1:50 de la noche, y aunque me he acostado a eso de las 23:00, me ha tocado volverme a levantar. La espalda me está dando el día, yo creo que porque en realidad sabe que mañana es un dia importante. ¿Será que ahora en vez de tener nervios en el estómago los voy a tener en la espalda?

El caso es que mañana se medio cierra un círculo, de esos de los que se supone la vida está hecha. Mañana es la ceremonia de claúsura del Máster que me trajo a tierras andaluzas. Es también el volver a reencontrarme con la mayoría de mis compañeros, de los que me despedí antes de Semana Santa con la intención de volver a ver cuando ésta terminara. Está claro que en esta vida no se puede planear nada. Todavía recuerdo la llorera que me cogí cuando un repartidor me llevo un centro precioso de flores al hospital que me habían enviado mis compis de Máster. Me dijo, viene de muy léjos, viene del Sur. Me dio una alegría inmensa.

Y aunque aún no hemos acabado el Máster (nos queda prácticas y tesinas, respectivamente, a casi todos), la verdad es que si termina un año de clases por Huelva, Málaga, Sevilla y Córdoba, meses de estrés, de nervios, pero sobretodo de mucho aprendizaje y de conocer a una gente extraordinaria. La verdad es que no podíamos haber tenido más suerte con los compañeros que nos han tocado. Desde el principio hicimos mucha piña y la verdad es que cuando hay buen ambiente se nota mucho. Y me reído mucho con esas diferencias que hay entre los andaluces y "las del norte". Hemos aprendido mucho los unos de los otros.

Y no puedo evitar, unas horas antes de encontrarme con ellos de nuevo, pensar en la ceremonio de inauguración del año pasado, cuando las tres castellanas que habíamos recorrido el país, dejando atrás vidas, amigos, posibles oportunidades, todo, nos lanzamos a buscarnos un futuro en otro lugar.

Y la verdad es que creo que ninguna de las tres nos arrepentimos, porque hemos aprendido mucho, hemos madurado bastante y creo que este tiempo en Córdoba y el que aún nos queda, siempre lo recordaremos con un gran cariño.

Así que voy con muchas ganas para Huelva, con ganas de achucharlos a todos, de ver los vídeos recopilatorios del año que han preparado, de ver el mar en otoño, que me encanta y de vivir muy buenos ratos con mi gente del Sur.

miércoles 21 de octubre de 2009

El libro


Entre mis cosas encontré el libro. En él apuntaba los besos que me dabas.

Aquel primero bajo las estrellas del verano, el que me dabas al encontrarnos con un fuerte abrazo, los que sabían a chocolate mientras veíamos una peli, aquellos chiquititos por la nuca, que me hacían desfallecer, el que me lanzabas apoyados en la almohada mientras me contemplabas, los que me recorrían las piernas mientras me rendía sin tregua, los que me acariciaban la espalda mientras me contabas los lunares, el que me mojaba entera cuando salías de la ducha o aquellos descoordinados mientras nos moríamos de la risa.

Pero también apunté los que llegaron llenos de culpabilidad, los que sabían a lágrimas, los que no tenían el suficiente amor.

Y por supuesto aquel último que quisimos prolongar por si nos estabamos equivocando.

Hoy lo he vuelto a leer. Y he arrancado las últimas hojas, las que deje en blanco por si había más besos que guardar.

miércoles 14 de octubre de 2009

Piscina


Después del accidente de tráfico el médico me recetó natación, natación y natación. Así que, tras el largo proceso de buscar una piscina cerca de mi casa cordobesa (proceso más arduo de lo que en principio pueda parece) y tras haber completado el kit necesario para surcar las aguas, mañana me meto en la rutina de prácticar al menos tres o cuatro días a la semana, una horita de natación.

La verdad es que a mi siempre me gustó nadar, me relaja muchísimo. Aprendí cuando era una enana, con 5 o 6 años, durante las vacaciones de verano. Allí me iba yo a las 9 de la mañana, con ese gusanillo que siempre se me pone en el estómago cuando voy a la piscina (sólo en las climatizadas). Y me encanta ese olor a cloro y el calor que hace en la piscina. El hombre que me enseñó a nadar se llamaba Miguel. Miguel es una de esas personas que siempre formará parte de mi vida, porque ha aparecio en varias ocasiones a lo largo de ella y siempre me ha aportado buenos consejos y enseñanzas. La primera de ellas fue a nadar. Algún día os contaré más cosas sobre Miguel.

Y recuerdo lo bien que lo pasabamos en la piscina, cuando se nos atascaban las monedas en las taquillas o cuando andabamos rebuscando las monedas de 5 pesetas para meterlas en los secadores de pelo.

Luego siempre me venía a buscar mi abuela y dabamos un paseo de vuelta a casa, pasabamos por los Jardinillos y comprábamos patatas o cortezas, dependiendo en día, en la churrería que hay junto a la Estación de Autobuses que comíamos sentadas en un banco del parque. Mi abuela me recuerda mucho esos momentos y yo los guardo con mucho cariño.

Así que aunque mañana no me espere a la salida me acordaré mucho de ella cuando salga con el pelo mojado y ese olor a cloro tan característico.

domingo 11 de octubre de 2009

Contrarios

"Todas las cosas están encerradas en sus contrarios: la ganancia en la pérdida, la entrega en el rechazo, el honor en la humillación, la riqueza en la pobreza, la fortaleza en la debilidad[...]la vida en la muerte, la victoria en la derrota, el poder en la impotancia, y así con todo. Por tanto, si un hombre desea encontrar, bueno es que se conforme con perder[...]"

Mulay al-Arabi ad-Darqawi
Feliz semana a todos

sábado 3 de octubre de 2009

Rodri, Baraka y feliz fin de semana

No sé si alguna vez he hablado por aquí de mi amigo Rodri. Desde luego no tendría espacio suficiente para contaros anécdotas e historias de cosas que le ocurren en su vida o que me ocurren a mí, cuando estoy con él. Rodri es ese tipo de personas que es tan raro, tan poco común, que uno nunca sabe si está loco o si los locos somos los demás y él es el que está cuerdo. Yo muchas veces digo que me encantaría estar un rato en la cabeza de Rodri, para ver como funcionan esas conexiones neurales que tiene allí dentro. Posiblemente rogaría salir a los dos segundos. Pero su genialidad y lo buena persona que es, a pesar de que es lo más cabezota que he visto jamás, logran que siempre sea un placer charlar un rato con él.
Y lleva unos cuantos días diciendome que tengo que ver un documental que seguro que me iba a encantar y por una cosa o por la otra no me ha sido posible hasta hoy. Y la verdad es que es una pasada. No sé si lo habréis visto ya (lo mismo creo que he descubierto el mundo y ya todos lo conocéis). Se llama Baraka que viene a significar "bendecido" y es un paseo visual y sonoro durante algo más de una hora, por la grandiosidad del planeta, con música de todos los lugares del mundo que se acoplando de forma majestuosa a las imágenes y que nos permite viajar a lugares alucinantes sin movernos de la silla. Os dejo el trailer para que le echéis un vistazo y si tenéis un ratito no dudéis en verlo entero (las 10 partes en las que se ha divido están colgadas en el youtube).



Que disfrutéis y que paséis un buen fin de semana.

sábado 26 de septiembre de 2009

21 de Septiembre

A Fernando lo conozco desde que era pequeña. Es amigo de mis padres, de la juventud y más tarde se caso con una mujer de nuestro pueblo y en los veranos, cuando se junta toda la pandilla, recuerdan sus tiempos mozos. Me hace mucha gracia cuando cuentan historias de cuando iban a la discoteca, cuando jugaban al fútbol y ligaban con las chicas. Fernando siempre ha sido muy decidido. Una de las anécdotas que se cuenta constantemente es cuando Fernando, allá por el año 1985, dijo que ese año se casaba. No tenía aún novia, ni amiga especial, pero estaba convencido. Y efectivamente, así fue, se casó y es feliz en su matrimonio.
A Fernando lo veo casi cada día cuando estoy en Palencia. A eso de las 8 de la tarde cuando voy a buscar a mi madre al trabajo, me lo encuentro siempre. Lleva a su madre del brazo y dan un paseo por los alrededores de la casa de ésta. Su madre padece desde hace algunos años Alzheimer, ya no recuerda quien es, como ha sido su vida, si es feliz, los colores, ni tan siquiera los nombres de sus hijos o nietos.
Pero Fernando todos los días, religiosamente, agarra a su madre del brazo y da un paseo mientras le cuenta su día a día, las cosas de sus hijos o historias del pasado que quizá ella misma le contó a él. Ella normalmente atiende silenciosa, quien sabe pensando en qué.
Pero hay días, en los que salta el resorte y ella responde a sus explicaciones con extraordinaria lucidez, conversando, dando datos, llamándole Fernando. Esto suele durar minutos en él mejor de los casos, y luego vuelve a ese mundo olvidadizo en el que se encuentra anclada.
Pero para Fernando es suficiente. Esos segundos compensan todas las tardes en silencio. Esos días son extraordinarios.
Fernando continuará paseando a su madre, esperando a que ese rayo de sol, inunde su mente por unos instantes.


*El pasado 21 de Septiembre fue el día Mundial del Alzheimer. La historia de Fernando es real, pero hay miles, millones de héroes anónimos que luchan cada día con esta enfermedad.

miércoles 9 de septiembre de 2009

Gran día

Playa de Covachos. Cantabria.

Porque por 15€ se puede pasar un gran día con viaje incluído

Porque aunque te eches mil litros de crema, te pones rojo.

Porque hemos tenido la suerte de pillar el mejor día de playa de todo el verano en el Cantábrico.

Porque te puedes bañar en la playa con la bolsa del pan en la mano.

Porque si escalas un pared rocosa las calas son preciosas.

Porque se pueden mojar naipes con un mosto y luego echar con ellas unas sotas.

Porque aunque no encuentres rabas antes de las 9 en El Sardinero siempre hay algún bar donde te las sirven.

Porque se puede comer un helado gigante mientras superas las pruebas del Gran Prix.

Porque un perro puede "hacer sus necesidades en la playa tras una indisgestión alimentaria".

Porque te puedes aprender una nana preciosa en el trayecto Santander - Palencia y luego cantarla a grito pelado a pesar de los radares.

Porque incluso en los días especiales echas de menos a alguien ( en este caso a dos personas.....).

Porque hay días en que se es plenamente feliz......
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Y aquí la famosa "Nana" del grupo Adrede


viernes 4 de septiembre de 2009

Pájaros


Hay un pájaro en mi ventana.

Es pequeño, de largas plumas anaranjadas en la cola, aunque el resto de su cuerpo, comparte color con el carbón.

Hay un pájaro en mi ventana.

Trina melodías desconocidas, que quizá aprendió en lugares dispares.

Hay un pájaro en mi ventana.

Y me quedo quieta, no cambio de postura mi cuerpo, ni tan siquiera respiro, por miedo a que extienda sus alas y se vaya.

Tampoco me quiero mover mucho, por si esta sensación de que todo está bien en mi mundo, que nada va a ir mal, que lo que me rodea es perfecto, se desvanece y echa a volar.

Hay un pájaro en mi ventana.

Y mientras siga aquí, me quedaré quieta mirándolo y disfrutándolo, hasta que se vuelva a marchar.


Foto: Flickr
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P.D.:De fondo "Txoria txori" preciosa canción de Mikel Laboa que transcrita y traducida del euskera viene a decir:

Hegoak ebaki banizkio
nerea izango zen,
ez zuen aldegingo.
Bainan, honela
ez zen gehiago txoria izango
eta nik...txoria nuen maite.

Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío, no habria escapado.
Pero así, habría dejado de ser pájaro.
Y yo...yo lo que amaba era un pájaro.
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Tienes razón, Yo. Dan tentaciones de "guardarlo" en una jaula. Pero entonces dejaría de ser "pájaro". ;P

miércoles 26 de agosto de 2009

My blueberry nights

¿Quién no se ha sentido tan solo alguna vez como para beber hasta ahogar esa soledad?
¿Quién no se ha dado cuenta de cuanto amaba a alguien, cuando lo ha perdido para siempre?
¿Quién no ha tenido un sueño y cuando se ha cumplido ha perdido todo su encanto?
¿Quién alguna vez, voluntaria o involuntariamente, no ha hecho daño a la persona que más ama?
¿Quién no ha confesado con más facilidad sus sentimientos a un desconocido que a un amigo cercano?

¿Quién al evocar un pasaje muy feliz de su vida no ha dudado si fue real o inventado?
¿Quién no se ha equivocado y ha rectificado mil veces en su vida?
¿Quién no ha recorrido miles de kilómetros buscando la felicidad sólo para darse cuenta de que la tenía justo al lado?


lunes 17 de agosto de 2009

La habitación del hijo

Muchas veces lo comentamos. Aquellos que acabamos de terminar la Universidad, en medio de este tiempo nefasto para incorporarse al mercado laboral, pensamos que quizá no compensa tanto esfuerzo, tanto sacrificio, para acabar todos en la cola del paro. Pero un domingo por la mañana, en el dominical, alguien, Pérez-Reverte para variar, te covence de que quizá sí mereció la pena. Y el mundo es un poco menos hóstil afuera.



LA HABITACIÓN DEL HIJO

Lo conoce mejor que a ella misma. O creía conocerlo, porque el joven silencioso y reservado que ahora vive en la casa le parece, en ocasiones, un extraño. El niño dejó de serlo hace tiempo. A veces, cuando está fuera, la madre se queda un rato en su habitación, callada, mirando los objetos, los libros –ella compró los primeros y los puso allí, soñando con el lector que alguna vez sería–, las fotos de amigos, de chicas. Las medallas que ganó en el colegio, tenaz, esforzado. Valiente como ella procuró enseñarle a ser. Con el ejemplo del padre: un buen hombre que nunca dice tres frases seguidas, pero que jamás faltó a su deber, ni hizo nada que no fuera honrado. Que educó al hijo con más ejemplos que palabras. Inmóvil en la habitación, aspira su olor. Desde hace mucho es seco, masculino. Distinto del que tanto añora: aroma de cuerpecito menudo en pijama, olorcillo a carne tibia, casi a fiebre. A bebé y niño pequeño, que con el tiempo se desvanece y no regresa nunca. El crío que aparecía en la cama a medianoche con las mejillas húmedas, después de una pesadilla, para refugiarse a su lado, entre las sábanas. Quizá algún día recupere ese olor con un nieto, o una nieta. Con otro cuerpecito al que estrechar entre los brazos. Ojalá no esté demasiado mayor para entonces, piensa. Que aún tenga fuerza y salud para ocuparse de él, o de ella. Para disfrutarlos. Libros. Hay muchos en la habitación, y jalonan veinticinco años de una vida. Infantiles, aventuras, viajes, textos escolares, materias universitarias, novela, ensayo, arte, historia. Desde niño, leyéndole cuentos e historietas, orientándolo con cautela, ella fue transmitiéndole el amor por la palabra escrita. La puerta maravillosa a mundos y vidas que acaban por multiplicar la propia: aspiraciones, sueños, anhelos cuajados en largas horas de lectura y templados en la imaginación. La intensidad de una mirada joven que explora el mundo en el descubrimiento de sí misma. Estos libros llevaron al muchacho a reconocerse entre los demás, a moverse con seguridad por el territorio exterior, a descubrir y planear un futuro. A estudiar una carrera bella y poco práctica, relacionada con la lengua, el pasado, el arte y la historia. A licenciarse en sueños maravillosos. En cultura y memoria. Ahora ella, inquieta, se pregunta si hizo bien. Si la lucidez que estos libros dieron a su hijo no sirve más bien para atormentarlo. Lo sospecha al verlo salir de casa para entrevistas de trabajo de las que siempre vuelve hosco, derrotado. Cuando lo ve teclear en el ordenador buscando un resquicio imposible por donde introducirse y empezar una vida propia: la que soñó. Cuando lo ve callado, ausente, abrumado por el rechazo, la impotencia, la falta de esperanza que pronto sustituye, en su generación, a las ilusiones iniciales. Recuerda a los amigos que empezaron juntos la carrera animándose entre sí, dispuestos a comerse el mundo, a vivir lo que libros y juventud anunciaban gozosos. Cómo fueron desertando uno tras otro, desmotivados, hartos de profesores incompetentes o egoístas, de un sistema académico absurdo, injusto, estancado en sí mismo. De una universidad ajena a la realidad práctica, convertida en taifas de vanidades, incompetencia y desvergüenza. Pese a todo, su hijo aguantó hasta el final. Fue de los pocos: acabó los estudios. Licenciado en tal o cual. Un título. Una expectativa fugaz. Luego vino el choque con la realidad. La ausencia absoluta de oportunidades. El peregrinaje agotador en busca de trabajo. Los cientos de currículum enviados, el esfuerzo continuo e inútil. Y al fin, la resignación inevitable. El silencio. Tantas horas, días, años, de esfuerzo sin sentido. La urgencia de aferrarse a cualquier cosa. Hace una semana, cuando llenaba el formulario para solicitar un trabajo de dependiente en una tienda de ropa de marca, el consejo desolador de un amigo: «No pongas que tienes título universitario. Nadie emplea a gente que pueda causarle problemas». Tocando los libros en sus estantes, la madre se pregunta si fue ella quien se equivocó. Si no tendría razón su marido al sostener que no está el mundo para chicos con sueños en la cabeza y libros bajo el brazo. Si al pretenderlo culto y lúcido no lo hizo diferente, vulnerable. Expuesto a la infelicidad, la barbarie, el frío intenso que hace afuera. Es entonces cuando, abriendo un libro al azar, encuentra unas líneas subrayadas –a lápiz y no con bolígrafo ni marcador, ella siempre insistió en eso desde que él era pequeño–: «En el mar puedes hacerlo todo bien, según las reglas, y aun así el mar te matará. Pero si eres buen marino, al menos sabrás dónde te encuentras en el momento de morir». Se queda un instante con el libro abierto, pensativa. Releyendo esas líneas. Después lo cierra despacio, devolviéndolo a su lugar. Y sonríe mientras lo hace. Una sonrisa pensativa. Dulce. Tal vez no se equivocó por completo, concluye. O no tanto como cree. Puede que él forjara sus propias armas para sobrevivir, después de todo. Quizá mereció la pena.

Arturo Pérez-Reverte
Extraído de http://www.xlsemanal.com/

lunes 10 de agosto de 2009

Five months ago

No me fui, nunca me alejé del todo. Es sólo que no sabía muy bien cómo volver. Siempre cuando tenía un rato me pasa por los blogs para ver como le iba a todo el mundo, para saber de la gente de este lado de la pantalla. Y luego pasaron muchas cosas. Lo más importante fue un accidente de tráfico del que aún me recupero y que me tuvo un mes en cama y la recuperación y el intentar volver a la normalidad. Y en todo esto en lo que ahora estoy he decidido retomar algo que me llenaba mucho. Y espero no volver a dejarlo, por ningún motivo.

domingo 8 de marzo de 2009

Estás aquí para ser feliz

La verdad que con los tiempos que corren, con la omnipresente crisis y en esta época de zancadillas y puñaladas traperas, da gusto ver un poco de esperanza en la raza humana, aunque sea en la publicidad. Sed felices.


domingo 18 de enero de 2009

No son vacaciones

Esta estampa, por lo menos para mí, es propia de las vacaciones, del verano. Pero es lo que tiene tener clase en Málaga, que en el camino para clase, en vez de ver nieve que es lo que pega a esta hora del año, ves una preciosa playa, la de la Malagueta y la temperatura te invita más a darte un baño que a ir a clase. Y si esto me ocurre en enero, no se que será de mi en mayo.

viernes 9 de enero de 2009

La ciudad y yo

Río Carrión. Palencia.

No me había pasado desapercibido. Desde que había vuelto del sur, lo había notado a cada paso que daba. La ciudad me estaba recibiendo con hostilidad. Y en cierto modo era comprensible. Me había cobijado durante 23 años y, aunque es cierto que habíamos tenido nuestras diferencias, yo siempre había vuelto al que era mi hogar. Pero un día me desperté, como de una pesadilla y ví que este no era mi sitio o que al menos no era el sitio donde me podía buscar mi futuro. Y con las mismas, cogí mis bártulos y me fui léjos, muy léjos, quizá demasiado y no eché la vista atrás. Y ella, que en realidad es bastante vulnerable, no me lo perdonó. Y desde que había vuelto no me había dejado de dar muestras de indiferencia. El frío había cortado mi cara desde el mismo momento en que pisé sus aceras. Y como si quisiera hacerme daño, no soltaba sus lágrimas en forma de copos de nieve, una de las cosas que yo más anhelaba ver. Era como una especie de reproche por no haber intentado luchar con ella, por haberme recorrido casi 700 kilómetros para pelear en otro lado.


Pero ayer tomé una decisión. No podía irme sin al menos intentar despedirme.


Y paseé por sus calles como si fuera la primera vez y la ví con otro ojos, la observé como nunca lo había hecho. Y cuando creía que nunca más volveríamos a ser las de antes, en la orilla de su precioso río, me dió uno de los regalos más bonitos que podría haberme dado: uno de sus magníficos atardeceres que a modo de guiño me devolvieron la ilusión.


Yo prometí que volvería, no juré cuando, si en un año o en veinte, pero le garanticé que sus calles volverían a ser mi hogar.


Ella me pidió que no le olvidara, que allá donde fuera no olvidará su nombre, el de mi hogar, el de mi ciudad.

miércoles 31 de diciembre de 2008

Balance 2008 y Feliz 2009

Y ya está, un año más ha pasado y casi sin darnos cuenta. No soy de las que me hago propósitos para Año Nuevo, pero si lo hiciera seguramente uno de los primeros sería recuperar el blog, que con el lío de comenzar nueva vida fuera de casa y no tener conexión a internet se hace difícil. Pero prometo escribir más. Lo que si suelo hacer siempre, es un pequeño balance de lo que ha sido este año. 2008, ha sido desde luego, a nivel personal un año para recordar. Ha sido el año en el que me he licenciado, he cerrado un pequeño capítulo de mi vida, la Universidad y la gente que allí conocí siempre formarán parte de lo que soy. He comenzado una nueva vida a 700 kilómetros de mi casa y he empezado un Máster de Arqueología, lo cuál es como un sueño hecho realidad. 2008 ha sido también el año en el que he cruzado el charco por vez primera, en el que he realizado el viaje de mis sueños a Egipto y he estado rodeada de toda mi gente lo cuál es lo más feliz que me ha podido pasar. Espero que vuestro 2008 haya sido un año especial y que 2009 venga con más salud y felicidad aún. Pero si 2008 no fue un buen año, felizmente ya acaba y todo va a mejorar, seguro. Un abrazo para todos.

viernes 24 de octubre de 2008

Comienzo

Pues aquí estoy actualizando desde un ciber, a la espera de que internet llegue a nuestra casa. Los primeros días en Córdoba han pasado bastante rápidos. La llegada, después de un duro viaje, asentarse en la casa, las labores de limpieza de la misma. Estuvimos bastante entretenidas, pero poco a poco, la casa que habíamos alquilado se fue convirtiendo en nuestro hogar. Pero sin duda lo más importante de estos días ha sido la presentación del Máster. La verdad es que da gusto empezar de cero, en una Universidad nueva, donde aun no conoces ni lo malo ni lo bueno de la gente que te rodea. Cero prejuicios. Llegar a la facultad sin tener que aguantar una hora de autobús, con la misma temperatura que tenemos en junio en Palencia, con esas calles estrechas, las casas blancas. La verdad es que todo es bastante emocionante. Y la facultad que es preciosa.



Pero sobretodo, lo que más sorprendió fue la cantidad de veces que el profesorado nos dio las gracias por haber elegido su oferta y no otra. Además estuvieron super atentos con nosotros y muy cercanos a nosotros. Parece que vamos a trabajar bastante duro, pero creo que merecerá la pena porque el equipo de profesionales que forma el profesorado es bastante competente. Así que el miércoles, cuando tengo mi primera clase, ya os contaré como me ha ido.

martes 21 de octubre de 2008

Partida

Llueve. Como no podía ser de otro modo, la ciudad se ha puesto triste para nuestra despedida. No me había dado cuenta de ello, pero alguien muy especial me lo ha mencionado. Supongo que es mejor así, que si hubiera habido un sol abrasador, no habría pegado con el día. Estoy acabando de empaquetar los últimos libros, mis últimos recuerdos de toda una vida en esta casa, en esta ciudad. Es increíble la cantidad de cosas que acumulamos, la cantidad de restos de nuestras vivencias que vamos guardando en cajones y que sólo en momentos como éste son sacados a la luz. Apuntes, cartas, ticket de compra, publicidad, pegatinas, fotos entre hojas de un libro, un papel con futuros planes, un calendario con dias rodeados con la esperanza de que fueran especiales. Tantas cosas que se quedan atrás. Y espero volver, aunque eso nunca se sabe, a vivir en mi habitación, ese pequeño lugar, donde he estudiado, dormido, leído, reído y disfrutado tanto durante toda mi vida. Ese mundo paralelo, donde he sido tan feliz. Pero supongo que así es la vida, podría haber sido antes o después cuando tuviera que haber vivido este momento, pero ha sido hoy. Y lo que peor llevo es la gente que queda aquí, tan léjos de mi destino. Esa gente a la que quiero y a la que necesito y que sólo podría dejar atrás por luchar por mi futuro, por lo que, creo, he soñado toda mi vida. Pero como dicen los que bien me quieren, evocando a la famosa canción, y no les falta razón, no hay montaña lo suficientemente alta, no hay valle lo suficientemente bajo,no hay río lo suficientemente ancho, como para impedir que yo llegue a ti.

Regreso

Hace dos meses y pico dejé de escribir en el blog. No fue una decisión cavilada ni mucho menos, simplemente no había mucho que contar y se hacía pesado tener que publicar posts. Supongo que comprendí mejor a todos aquellos que en algun momento os habeis tomado un respiro para venir con las pilas cargadas. Eso es lo que yo he hecho.
En estos dos meses han pasado bastantes cosas, las suficientes como para que mi vida se algo diferente. En Septiembre me licencié, lo cuál me sorprendió y satisfizo a partes iguales, crucé el charco para vivir durante tres semanas la auténtica American Life en Boston y NYC y me admitieron en el Master de Arqueología en Córdoba, lo que supone recorrerme la Península, cambiar de vida y dejar todo atrás. Pero la verdad es que estoy bastante ilusionada, creo que va a ser una buena oportunidad, tanto profesional como personalmente.
Y creo que esta circunstancia me va a permitir contar cosas nuevas por lo que mi vuelta al blog es un hecho. Además os he echado a todos de menos, vuestras historias, vuestras vivencias, aunque os he ido leyendo durante mi ausencia. Lamento las molestias, a los que habéis comentado sin respuesta, a los que os habéis preocupado porque no aparecía. Todo estaba bien, sólo que el parón me ha venido bien.
Asi que por aqui seguiré porque nunca me fui del todo.

martes 19 de agosto de 2008

Una oración por Santi*

Playa de Laida (Bizkaia)

*Cómo ya hizo Javier Cercas con su "Una oración por Nora"


El otro día eché la vista atrás, de nuevo. Creo que tenemos esa manía las personas, cuando el presente es monótono echamos mano de los recuerdos, de aquellos momentos felices que todos saboreamos precisamente para poder evocarlos en las malas épocas. Y me acordé de Santi. Hace ya muchos años que Santi nos dejó, un caluroso día de agosto. Y a pesar de que han pasado ya 10 años, si mi memoria no falla, creo que aún no he encontrado una persona con el corazón que él tenía. Siempre se dice que se van los mejores y con Santi, desde luego, eso se cumplió a rajatabla.


Era una enana cuando comenzamos a veranear en Gernika, un cominillo, pero siempre he pensado que las cosas especiales que se viven cuando se es pequeño, quedan grabadas de por vida en nuestra retina. Afortunadamente, los recuerdos de esos veranos en Gernika son muy nítidos. Mis padres siempre cogían las vacaciones la primera quincena de agosto y nos íbamos todos a casa de Celia y de Santi. Celia es prima de mi padre y Santi era su marido. No tenían hijos y para ellos sus sobrinos eran su tropa. Cuando íbamos a Gernika, Santi siempre se cogía vacaciones para estar con nosotros todo el rato y enseñarnos los rincones más bonitos del País Vasco. Todos los días nos despertaba a mi hermana a mi: "Buenos días. Arriba neskas". Unos días tocaba playa, otros visita turística, a veces las dos cosas. Santi era la persona más generosa que te podías encontrar. Creo que de él aprendí los trucos básicos para pagar en un bar o un restaurante siempre que quiero y dejar al resto con el billete en la mano. Era graciosísimo, siempre alegre, no tenía una mala palabra para nadie, contaba muchos chistes y era muy cariñoso con todo el mundo. Con él aprendí mis primeras palabras en euskera, comí manzanas ácidas de los árboles en su caserío, fui por primera vez a Donosti, me bañé los pies en la Concha (hacía un frío...)por primera vez, conocí el espectacular Castillo de Brutón, probé por primera vez los pimientos de Gernika, aprendí a escanciar sidra del barril en Astigarraga, pobré por vez primera el patxaran y miles de cosas que siempre recordaré. Recuerdo que en su casa siempre había aceitunas negras (las mejores que he comido en mi vida) y mikolápices en la nevera, que comiamos sentados en el balconcito mirando a la ría de Gernika, que siempre estarán asociados a él.


La última vez que estuvimos en Gernika, el año anterior a que se fuera, mientras pasábamos con el coche, por esas sinuosas carreteras que tiene Euskadi, vi una cruz en una curva. Y le pregunté que significaba ésta. Me contó que allí alguien habría perdido la vida y que algún ser querido, en recuerdo, le había erigido la cruz.


En la tarde del 4 de agosto, nos llamaron a casa diciéndonos que había muerto. A mi hermana y a mí nos quisieron contar que estaba grave, pero las caras de mis padres eran muy claras. Mientras estaba de vacaciones con unos amigos por Torrelavega, habían tenido un accidente de tráfico. Él fue el único que murió de los tres que iban en el coche. Supongo que él lo habría querido así, cómo un último acto de amistad póstumo.


No hay ninguna cruz en el sitio donde perdió la vida. Supongo que el tampoco querría una. Pero yo le recuerdo muchas veces, supongo que eso, a él, le gustaría más. No volvimos a ir a Gernika de vacaciones. Sin Santi no es lo mismo. Pero afortunadamente todos los buenos momentos que pasamos con él nos acompañan allí donde vayamos.


A mi me consuela pensar que seguro que allí donde esté, estará pagando txikitos a todo el que se encuentre por ahí, mientras cuenta sus mejores chistes y arranca las sonrisas de los que le rodean.


lunes 28 de julio de 2008

Stand by me

A veces buscamos en el lugar incorrecto. Es cierto que la felicidad no va a buscarte a casa, ni mucho menos. Pero en ocasiones olvidamos lo que tenemos, lo que nos rodea, nos montamos en un avión y perseguimos nuestros sueños. Y puede ser que lo que más anhelamos, en realidad ya es nuestro y lo único que necesitamos, es a aquellos que ya están a nuestro lado caminando.


sábado 5 de julio de 2008

Mejor que una aspirina

Ayer fue un día raro. La verdad es que era el primer día de vacaciones en serio que tenía. Pero aún así la verdad es que mi ánimo no era de un día de vacaciones. Me pasé la tarde en el salón viendo Anatomía de Grey, sin moverme con un dolor de cabeza y un principio de catarro muy raro. Y con un millón de cosas pendientes por hacer y que sean quedado así, sin hacer. Estaba bastante tocadita y incluso con un poco de ganas de llorar. Supongo que los nervios y todo el cansancio de los exámenes se han juntado hoy. Encima intentado llamar por teléfono a una amiga, con la que hace tiempo quería hablar y estaba esperando a tener algo de tiempo y tenía el teléfono apagado. He discutido con mis padres, un amigo me ha echado una pseudobronca porque no le había cogido el teléfono en toda la tarde y ya todo se ha complicado. Pero luego quedé para salir a tomar algo con mis amigas y la verdad es que es en esos momentos cuando te das cuenta de que esos ratos son muy importantes. No hay aspirina que sustituya a esos ratos entre risas, desvaríos, bobadas y sueños de futuro.

Y hoy me voy a mi paraíso. Me acordaré de vosotros tirada en la hamaca. Pasad buen finde.

¡¡¡¡¡¡¡¡GANAMOS!!!!!!!!!


Y los palentinos salimos hasta en el Marca




Y apoyo la moción

sábado 28 de junio de 2008

Esta vez sí

Nos lo han contado, pero nunca lo hemos vivido. En el año 84, España, llegó a la final de la Eurocopa que se celebraba en la vecina Francia. Y fue precisamente Francia, con la que nos toco batirnos en la final. El resultado 2-0 en favor de los galos. Tenemos que remontarnos al 64 para ver a España vencedora de una Eurocopa, frente a la URSS.

Por eso la gente de mi generación, de las generaciones posteriores, tenemos una ilusión enorme, por ver esta tarde a nuestro equipo en la final. Esa Furia Roja que tan buenos momentos nos ha dado en estos últimos días. Y es que con nuestros Torres, Silva, Cazorla, Villa (aunque desde el banquillo desgraciadamente), Güiza, Iniesta, Senna, Puyol, Xavi, Sergio Ramos, Cesc, Capdevilla, Xavi Alonso, Palop, Reina, Albiol, Fernando Navarro, Marchena, Arbeola, Juanito, de la Red, Sergio García y sin olvidarnos del mejor, el que tiene que llevarse el balón de oro de este año, San Iker, debemos decir bien alto que PODEMOS.

Hoy a las 20:45, España se parará para ver cumplido nuestro sueño. No sólo pasar de cuartos, sino llegar a la final. Y vistan la dorada o la roja, hoy mi corazón será más rojo que nunca.


¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡A POR ELLOS!!!!!!!!!!!!

Aunque no esté en el Ernst-Hapel, ni en Colón, lo veré rodeada de palentinos en los cines Ortega, con aire acondicionado incluido.


Y si todo va bien, nos volveremos a bañar en la fuente de la Plaza España como el jueves.

domingo 15 de junio de 2008

Mi paraíso

Si pudiera cerrar los ojos, hacer que todos los apuntes de las asignaturas por estudiar desaparecieran y las preocupaciones dejaran mi cabeza, y trasladarme a un lugar, aunque sólo fueran 30 minutos, me iría a mi pueblo. Entraría en casa, esa casa que, por mucho calor que haga, siempre está fresquita; me iría a la cocina y me haría un café con hielo, muy frío. No sé porque razón no hay ningún lugar en el mundo donde me sepa mejor un café que cuando estoy en el pueblo. Saldría a mi jardín y andando por esa verde hierba que hace cosquillas entre los dedos de los pies, llegaría hasta la hamaca y me tumbaría. Con que el sol me diera en la cara, mis pies tocaran la hierba y con el café helado en mis manos, os puedo asegurar que estaría en lo más parecido al Paraíso. Lástima que el paraíso esté a una hora y tres cuartos de aquí. Tendré que esperar al día 5 de julio, pero ese día...ese día, seré completamente feliz.

martes 3 de junio de 2008

Espejismos

Queríamos conquistar todos los lugares del mundo, vencer en todas las batallas que se nos presentaran, comernos la vida y que ésta nos dejara sin aliento.

Aprendí a no ser tan burra, tan cabezota, a confiar más en la gente. A que la coraza que me había colocado en el pasado, no me impidiera perderme lo bueno de la vida.

Aprendiste que nada era imposible, que el tesón y la constancia eran infalibles. Comenzaste a querer y a demostrarlo. Creo que encarrilaste tu futuro sin darte cuenta.

Supongo que maduramos a trompicones, como sin quererlo. Nos confiamos, nos relajamos, pensamos que todo era eterno.

Y un día giré mi cabeza y no estabas a mi lado. Nadie aferraba mi mano en los momentos duros, nadie me abrazaba cuando no tenía consuelo.

Sólo tus recuerdos, el tiempo pasado juntos. Sólo eso me quedó para añorate.

En ocasiones la vida nos ha cruzado, apenas unos instantes. Quizá para que nos dieramos cuenta de lo que perdimos, para que aprendieramos que nada duraba para siempre.

Y al mirar tus ojos, aún puedo ver a quien me miraba apoyado en mi almohada instantes antes de besarme. Aquel que me hacía reír a carcajadas con una simple palabra.

Pero como un espejismo, esa visión se desvanece y volvemos a ser dos extraños que se saludan, sin saber muy bien cuando se conocieron. Cuando se perdieron.